En la avenida que bordea el Palacio de la Ciudad de Jaipur, entre tiendas de textiles y joyerías, existe un pequeño local de ropa de segunda mano que ha adquirido una reputación extraña entre los vendedores callejeros y los turistas que circulan regularmente por esas calles de ladrillo rosa. El establecimiento no tiene nombre oficial, solo un letrero desteñido en hindi que dice "Ropa de todas las épocas". Lo que sucede dentro de su probador trasero es lo que ha convertido este lugar en un punto de convergencia para historiadores urbanos y curiosos nocturnos.

El espejo en cuestión es antiguo, quizás de principios del siglo XX, con un marco de madera oscura decorado con incrustaciones de latón que forman patrones geométricos. Está montado sobre la pared posterior del único probador disponible para los clientes, un cubículo estrecho iluminado por una bombilla desnuda que parpadea cada varios minutos. Según los relatos recopilados entre 2019 y 2023, cuando una persona ingresa al probador y se mira en el espejo, la imagen que se refleja es ocasionalmente la de un extraño: alguien que no se corresponde con quien está frente al cristal. Los testigos describen figuras de épocas diferentes, vestidas con ropas que van desde chalecos coloniales hasta uniformes de principios de siglo. Algunos dicen haber visto rostros de personas jóvenes donde debería haber un adulto, o viceversa. Lo más inquietante es que en ningún caso coincidía la ropa que llevaba el cliente con la que mostraba el reflejo.

El patrón desaparecido

Lo que realmente ha alimentado la leyenda urbana no es solo lo que aparece en el espejo, sino lo que sucede después. Según las crónicas reunidas de al menos dieciséis visitantes diferentes, aquellos que experimentan el reflejo alterado tienden a desaparecer de Jaipur en un plazo de dos a ocho semanas. No desapariciones violentas o misteriosas, sino mudanzas súbitas e inexplicables: empleos que abandonan, familias que se van sin aviso, pertenencias dejadas atrás. Algunos reaparecen meses después en ciudades distantes —Delhi, Mumbai, incluso Singapur— sin memoria clara de por qué se marcharon. El dueño del local, un hombre llamado Vikram que heredó el negocio de su padre, mantiene un registro meticuloso de quién entra al probador, aunque nunca ha confirmado públicamente los incidentes. Cuando se le pregunta directamente, simplemente dice que el espejo "tiene historia" y que algunos clientes prefieren no probar ropa allí.

Los residentes locales de la City Palace Avenue evitan entrar en ese probador después del atardecer. Los conductores del tuk-tuk que patrullan la zona conocen el lugar por sus apodos informales: "El Espejo de los Otros" o "La Puerta de Salida". Vikram ha colocado un aviso en el probador en hindi y en inglés que simplemente advierte: "Mire con cuidado. No todos los reflejos son amables". Hasta ahora, nadie ha intentado remover el espejo o reemplazarlo, quizás porque forma parte de la estructura del edificio, o quizás porque quienes trabajan allí comprenden, sin necesidad de palabras, que algunos objetos tienen propósitos que escapan a nuestra comprensión.