La leyenda circula en los cafés nocturnos de Fort Road y en las conversaciones de los conductores de tuk-tuk que esperan clientes cerca de la Estación Central de Colombo. Se la conoce como "la carrera sin tarifa" o, en cingalés, *Vilasithuva Yathra*. Según el relato que persiste desde mediados de los años noventa, existe un taxi blanco —algunos aseguran que es un Mercedes de los ochenta, otros que un Hyundai más reciente— que aparece en las madrugadas entre las 2 y las 4 de la mañana, específicamente en la avenida Galle Road, la arteria comercial más larga de la ciudad.

Los testimonios siguen un patrón inquietantemente consistente. El taxi no tiene números de ruta visibles. Su conductor, un hombre de mediana edad con ropa descolorida y gafas oscuras (incluso de noche), ofrece viajes a pasajeros solitarios con una tarifa sorprendentemente baja: apenas una tercera parte del precio normal. El viaje comienza en una dirección coherente, pero tras varios minutos, el vehículo se desvía hacia callejones laterales y áreas residenciales donde el pasajero no reconoce el camino. Luego el conductor pronuncia una única frase en inglés: "Tu destino ha llegado." Cuando el pasajero desciende, el taxi desaparece en la oscuridad. Lo extraño: nunca cobra la carrera. El pasajero busca al conductor para pagar, pero el vehículo ya no está.

El Expediente de los Desaparecidos

Lo que oscurece aún más la leyenda es el registro de al menos cinco personas —dos estudiantes universitarios en 1998, un vendedor de especias en 2003, una trabajadora de hotel en 2009 y un turista británico en 2015— que reportaron haber abordado "el taxi de medianoche" según testimonios de amigos y familiares. Ninguno regresó a su hogar esa noche. Las autoridades locales no encontró conexión formal entre los casos, catalogándolos como desapariciones sin relación. Los conductores de tuk-tuk, sin embargo, creen que saben qué sucedió. Algunos dicen que el taxi no es un taxi, sino un portador de almas; otros, que el conductor es un espíritu atrapado en un bucle de cobros nunca completados, y que necesita pasajeros para "cancelar su deuda con el más allá."

Los investigadores de leyendas urbanas notan un detalle geográfico peculiar: todos los avistamientos ocurren entre el puente de Galle Road y el templo de Kethiramalaya, una zona de densa circulación nocturna de trabajadores sexuales, insomnes y noctámbulos. Los taxistas legales evitan deliberadamente recoger pasajeros en esa franja después de las diez de la noche. Algunos han instalado amuletos de protección en sus vehículos. En 2019, un periódico local intentó investigar la historia, pero no encontró registros de licencias de taxi que coincidieran con las descripciones. Como si el vehículo nunca hubiera existido en los registros oficiales.

Hoy, la leyenda persiste. En las noches de lluvia monzónica, cuando Colombo se vuelve más oscura y laberíntica, los viajeros solitarios evitan levantar la mano a cualquier taxi que se acerque demasiado lentamente. Y los conductores locales siguen advirtiendo a los turistas: si ves un taxi blanco sin números de ruta que te ofrece una carrera barata después de medianoche, no subas. Porque algunos pasajes, dicen, nunca terminan en el destino que esperabas.