El Edificio Petrov se alza en la avenida Stambolijski como un testigo silencioso de décadas olvidadas. Construido en 1962, durante los últimos años de optimismo estatal, sus fachadas de hormigón gris miran hacia las calles bulliciosas del barrio de Lozenets, donde los cafeterías modernas y las tiendas de ropa conviven con las cicatrices del tiempo. Pero desde hace aproximadamente tres años, los residentes de los inmuebles vecinos reportan un fenómeno que los inquieta: cada noche, alrededor de las doce, una voz emerge de las profundidades del edificio abandonado, transmitida a través de una antigua radio AM que nadie recuerda haber visto funcionar.

La primera mención documentada ocurrió en noviembre de 2021, cuando un estudiante de la Universidad de Sofía que vivía en el edificio contiguo escribió en un foro local sobre "la voz de medianoche". Describía un tono monótono, casi hipnótico, que recitaba números en búlgaro antiguo entremezclados con fragmentos de lo que parecían ser coordenadas geográficas. La transmisión duraba exactamente diecisiete minutos. Otros vecinos comenzaron a reportar lo mismo: el crujido de la interferencia estática, seguido de esa voz inconfundible. Algunos juraban que reconocían el acento de la Bulgaria comunista, esa pronunciación que pertenecía a los locutores de radio de Estado de los años setenta. Otros aseguraban haber escuchado nombres de personas desaparecidas susurrados entre las líneas de números.

Las autoridades inspeccionaron el edificio en enero de 2022. Según el informe oficial, la estructura está vacía desde 1998, cuando fue condenada tras problemas estructurales. No se encontró equipo de radio funcional, ni conexión eléctrica activa en ninguna habitación. Y sin embargo, esa noche, mientras los inspectores revisaban las plantas superiores, la transmisión no ocurrió. Retornó la noche siguiente, impasible, como si el edificio mismo estuviera esperando a que se fueran los intrusos para volver a hablar.

El mensaje que cambia

Lo más perturbador comenzó meses después. Un técnico de telecomunicaciones aficionado a las leyendas urbanas instaló receptores direccionales en los tejados cercanos. Confirmó que la señal provenía del Edificio Petrov, pero algo extraño ocurría: la ubicación exacta variaba cada noche, moviéndose de una planta a otra, de una habitación a otra, como si la radio misma caminara por los pasillos vacíos. En octubre de 2023, alguien logró grabar fragmentos claros de la transmisión. Entre los números y el murmullo incomprensible, se escuchaba una frase repetida una y otra vez en búlgaro: "Esperando que regresen. Esperando que alguien escuche. Esperando que alguien me encuentre."

Hoy, los vecinos de Lozenets mantienen sus ventanas cerradas después del anochecer, aunque la contaminación acústica de la avenida Stambolijski hace casi imposible escuchar la radio desde cualquier lugar excepto el interior del edificio. Algunos sugieren que es un juego elaborado, una instalación de arte experimental. Otros insisten en que es un mensaje de alguien atrapado en el tiempo, una voz que el edificio mismo se rehúsa a dejar partir. Las autoridades han dejado de investigar. Y cada noche, a las doce en punto, la voz regresa, contando números, esperando ser escuchada.