El Apartamanlar Sarı se alza en la calle İstiklal, la arteria peatonal más concurrida de Beyoğlu, donde los vendedores ambulantes vociferan junto a tiendas de souvenirs y cafeterías atestadas. Es un edificio de dieciséis pisos construido en 1987, con fachada de ladrillo marrón y balcones angostos típicos de la arquitectura residencial de la época. Para quien pasa por la calle, es un bloque más entre cientos. Pero dentro, desde hace años, los inquilinos evitan presionar el botón del piso 13.

El primer registro documentado del incidente ocurrió en 2009, cuando una estudiante de la Universidad Técnica de Estambul reportó haber descendido en el ascensor pensando que bajaría al tercer piso. Sin embargo, tras presionar el 3, la cabina subió. Los números del panel se iluminaban: 5, 8, 11, 13. En el 13 las puertas se abrieron. La estudiante describió un pasillo idéntico a los demás—paredes beige, puertas numeradas—pero completamente vacío y en silencio absoluto. Cuando volvió a entrar al ascensor, el botón 13 ya no existía en el panel. La denuncia se archivó como confusión.

Las Inconsistencias del Edificio

Lo inquietante comenzó cuando el administrador del Sarı reveló que el edificio nunca tuvo un piso 13. El certificado de construcción otorgado por la municipalidad de Beyoğlu especificaba dieciséis niveles, pero numerados del 1 al 12, luego 14 al 18. Una costumbre común en edificios turcos, donde se omite el número de mala suerte. Sin embargo, el ascensor—modelo Schindler de fabricación suiza, instalado en 1988—tenía botones para 18 pisos, incluido el 13. Un técnico revisó la cabina en 2010 y confirmó que el botón del 13 funcionaba. Presionarlo no producía error. Simplemente, el ascensor subía a un piso que, según los planos, no debería existir.

Entre 2010 y 2015, nueve residentes reportaron experiencias similares. Algunos entraban al piso 13 brevemente; otros describían que al presionar el botón, la cabina ascendía más allá del piso 12 durante diez segundos de más. Una inquilina del séptimo piso juró que vio a través de la ventanilla de emergencia un pasillo que no reconocía, con puertas de metal en lugar de madera. El último incidente ocurrió en marzo de 2019, cuando un repartidor de comida fue encontrado desorientado en el piso 15, sin memoria de cómo llegó allí, y con un reloj que marcaba una hora distinta a la real. Desde entonces, el botón 13 fue removido del panel del ascensor, aunque algunos trabajadores de mantenimiento juram que vuelve a aparecer cada ciertos meses.

Hoy, los residentes del Apartamanlar Sarı siguen usando el ascensor, pero evitan mirarlo fijamente mientras sube. El administrador actual niega cualquier anomalía y rechaza hablar del tema. La calle İstiklal sigue vibrante y ajena a los secretos del edificio marrón, donde alguien, en algún piso que no existe, sigue esperando que alguien más presione ese botón prohibido.