Sarah Chen, una turista de 34 años originaria de Vancouver, llegó a Nairobi el 15 de marzo de 2019 para una estancia de diez días. Se hospedaba en el Hotel Meridian, un establecimiento de cuatro estrellas ubicado en Westlands, el corazón financiero de la capital keniana. Según el registro de recepción, cenó sola en el restaurante del hotel alrededor de las 20:30 horas. Los camareros la recordaban como una mujer tranquila, consultando su teléfono móvil entre bocados. Pidió un taxi para las 21:45. Eso fue lo último que los empleados del hotel vieron de ella.

La desaparición de Sarah no fue reportada hasta tres días después, cuando su empresa en Canadá intentó contactarla sin éxito y notificó a las autoridades. Lo que hace el caso singularmente perturbador es la proximidad temporal y espacial del incidente. El conductor del taxi confirmó que la dejó en la esquina de Limuru Road y Gitanga Drive, a apenas dos cuadras del Hotel Meridian. Dijo que ella parecía nerviosa, mirando constantemente por la ventana trasera. Le pagó y se bajó del vehículo a las 22:03. Ese fue el último registro verificado de su paradero. La policía reviró los registros de las cámaras CCTV de los comercios cercanos: supermercados, oficinas bancarias, y un restaurante de comida rápida. En todas las grabaciones aparece Sarah caminando hacia el norte por Gitanga Drive. Su figura se vuelve cada vez más pequeña en la pantalla, alejándose bajo las luces anaranjadas de las farolas, hasta desaparecer por completo después de 180 segundos de metraje.

El vacío en las grabaciones

Aquí comienza lo inexplicable. Los investigadores esperaban encontrar más registros de vigilancia en los comercios de las manzanas siguientes, pero en ese tramo de la ciudad, entre Gitanga y el cruce con Ngong Road, hay un "apagón" de vigilancia de aproximadamente tres minutos. No es un fallo técnico: simplemente, esa zona residencial no posee cámaras públicas ni comerciales activas. Cuando la grabación reanuda su cobertura en una gasolinera a dos cuadras más adelante, Sarah no aparece. El dueño del establecimiento recordaba haber revisado su sistema esa noche; no había pasado nadie por allí en la ventana temporal en cuestión.

Los perros de búsqueda fueron llevados a la zona. Detectaron su rastro hasta el punto donde desaparece la grabación y luego... nada. Como si Sarah Chen simplemente se hubiera evaporado en el aire viciado de Nairobi. Su teléfono móvil se apagó a las 22:07, según el registro de su proveedor. Su tarjeta de crédito nunca volvió a utilizarse. En las semanas siguientes, la policía keniana recibió tres llamadas anónimas desde números desechables. Ninguna proporcionaba información coherente. Una simplemente repetía la frase "Gitanga conoce sus secretos" antes de colgar. Esa frase nunca fue explicada.

Hoy, cinco años después, el expediente sigue abierto pero inactivo. El Hotel Meridian continúa operando con normalidad, aunque algunos huéspedes mencionan que la habitación 407, donde Sarah pasó sus noches, frecuentemente reporta problemas con las luces. Los taxistas locales evitan dejar pasajeros en esa zona después de las 22:00 horas. Y en Gitanga Drive, donde las cámaras de seguridad todavía no llegan, la gente camina rápido cuando cae la noche.