El Metro de Sofía funciona desde 1998, atravesando la ciudad bajo las avenidas más transitadas de esta capital balcánica. La Línea Roja, que conecta Vasil Levski con Obelya, es la más concurrida durante las horas pico. Nadie esperaba que en octubre de 2019, en el tramo entre las estaciones de Serdika y Aleksandar Nevski, algo sin explicación comenzara a manifestarse en los vagones nocturnos. Durante tres semanas, más de sesenta pasajeros presentaron relatos consistentes de lo que habían visto. La empresa de transportes metropolitanos emitió un comunicado único: "No hay nada anómalo en nuestras instalaciones". Nunca volvió a comentar el tema.

Los primeros reportes llegaron como murmullos en foros locales de Sofía. Una mujer que viajaba a casa desde el barrio de Lozenets describió una figura translúcida en el último vagón, de proporciones "casi humanas pero no del todo". Su rostro, según su relato, carecía de rasgos definidos. Un estudiante de la Universidad Técnica afirmó haber visto la misma entidad tres noches seguidas, siempre en el mismo lugar, siempre desapareciendo cuando el tren se detenía en una estación. Lo peculiar no era el avistamiento aislado, sino la convergencia: los testigos no se conocían entre sí, no compartían redes sociales, y sin embargo sus descripciones coincidían en detalles imposibles de inventar colectivamente. Todos mencionaban un sonido de "vidrio roto bajo el agua" que precedía la aparición. Todos afirmaban que la temperatura en el vagón bajaba dramáticamente. Ninguno logró fotografiar nada.

El Silencio Oficial

Cuando la prensa local intentó entrevistar a portavoces del Metro de Sofía, las respuestas fueron evasivas. "Los sistemas de seguridad están funcionando correctamente. No hay registros de incidentes." Sin embargo, empleados que pidieron anonimato dijeron otra cosa. Un técnico en mantenimiento reveló a un podcast de misterio que se había ordenado revisar los registros de cámaras del 15 al 31 de octubre, pero esos archivos "simplemente desaparecieron de los servidores". Un maquinista mencionó que durante ese período se realizaron inspecciones no programadas en el túnel entre Serdika y Aleksandar Nevski, por la noche, fuera del horario operativo. "Nunca nos dijeron por qué", comentó.

Los avistamientos cesaron tan abruptamente como comenzaron el 2 de noviembre. Después de esa fecha, ningún nuevo reporte. La empresa nunca confirmó ni desmentió públicamente lo ocurrido. Los pasajeros regulares de la Línea Roja que viajaban durante esa ventana de tres semanas guardaban silencio incómodo, como si un acuerdo tácito los vinculara al olvido. En 2024, cinco años después, a veces todavía aparecen comentarios en redes sociales locales de personas que preguntan si otros recuerdan "lo que pasó en el subte". Las respuestas son escasas. La empresa de transportes continúa operando normalmente. Los trenes siguen pasando cada tres minutos bajo las calles de Sofía. Y en algún lugar entre Serdika y Aleksandar Nevski, en la oscuridad de los túneles, algo permanece sin explicación oficial.