El 14 de noviembre de 2019, Darius Melancon, vigilante nocturno del Edificio Meridian en el corazón del barrio de Griffintown, se presentó a su turno de 22:00 a 06:00 como lo hacía cada noche laboral durante dieciséis años. Los registros de la tarjeta de proximidad indican que accedió al vestíbulo principal a las 21:58. Nadie volvería a verlo.

Lo que hace desconcertante este caso —clasificado oficialmente como desaparición voluntaria por la policía de Montreal, aunque los allegados disputan esta conclusión— es la peculiaridad del protocolo de seguridad. El Edificio Meridian, torre de treinta y dos pisos construida en 1987, requería que todos los empleados ficharan su salida mediante la misma tarjeta de proximidad al abandonar las instalaciones. El sistema registraba automáticamente cada movimiento. Esa mañana, cuando el vigilante de día, Robert Clément, llegó a las 06:15, encontró el mostrador de seguridad vacío. La tarjeta de Darius nunca fue retirada del sistema. Según los registros, seguía "dentro del edificio".

Un rastreo exhaustivo de las cámaras de vigilancia mostró a Darius completando su ronda habitual por los pasillos del primer al vigésimo piso entre las 23:30 y las 02:45. Luego desaparece de toda evidencia visual. No hay registro de su salida por la puerta principal, ni por las salidas de emergencia, ni por la rampa subterránea que conecta con la estación de metro Lionel-Groulx. Su automóvil, un Chevrolet Malibu gris plateado, fue hallado dos semanas después en un estacionamiento de la calle Brennan, a seis cuadras de distancia, cubierto de nieve y con la batería completamente descargada. El interior estaba limpio. Las llaves no estaban en la ignición.

El enigma sin resolver

Los investigadores confrontaron una contradicción inquietante: ¿cómo pudo una persona abandonar un edificio sin pasar por ninguno de los puntos de control? Consultores de seguridad sugirieron que Darius podría haber retenido una tarjeta de acceso obsoleta de años anteriores para eludir el registro de salida, pero esto requeriría conocimiento técnico que compañeros describían como "improbable" en su perfil. Su familia insistió en que Darius era metódico, reservado, sin deudas ni problemas legales conocidos. No hay antecedentes de comportamiento errático.

Hoy, el Edificio Meridian sigue funcionando. Los vigilantes nocturnos se reúsan a trabajar en la ronda del vigésimo piso, alegando "sensación de inquietud". El expediente de Darius Melancon permanece abierto, clasificado como "desaparición bajo circunstancias no resueltas". Su tarjeta de proximidad fue cancelada en diciembre de 2019. Pero los empleados de seguridad del turno nocturno aún reportan ocasionalmente detectar movimientos en el piso veinte cuando debería estar desierto, y el sistema registra accesos sin usuario asignado. La puerta sigue abriéndose desde adentro.